La historia que pasaré a relatar me la contó un miembro del cuerpo de bomberos allá por el año 2012 durante una capacitación laboral en primeros auxilios. Debo advertir que la historia es fuerte y puede herir susceptibilidades.
Todo empezó cuando aquel bombero que impartía la capacitación nos contó que cierta vez recibieron una llamada nocturna proveniente de Lince, específicamente de la Av. Arequipa. ¿La razón? Había ocurrido un accidente de tránsito, ¿muy común no? Pues no, no fue para nada común lo que pasó ese día. ¿O quizá si?
Al llegar el bombero notó que la gente estaba muy espantada, muy pocos miraban el lugar del choque. De nuevo, ¿la razón? Había una persona tendida en el pavimento, en medio de un charco de sangre, sin una pierna.
La fuerza del choque había hecho que la pierna volará lejos de la víctima, dejándola a pocos metros de ella. La víctima era una señora de edad, la cual despertó del desmayo al sentir la mano del bombero en su frente. La conversación, tal como transcurrió fue así:
- «Señora, ¿se encuentra bien?»
- «Joven, ¿qué pasó? ¿por qué estoy aquí?»
- «Ha tenido un accidente, señora. Dígame, ¿qué recuerda?»
- «Bueno, recuerdo haber salido de la iglesia para ir a mi casa y al cruzar sólo vi una luz y ya no me acuerdo más».
- «Bien señora, lo que vamos a hacer es llevarla a un hospital primero para ver que se pudo haber golpeado y lue..»
La voz del bombero se cortó cuando este escuchó a una persona detrás llegar llorando, gritando el nombre de la señora, que claramente no sabía que le faltaba una pierna. ¿O quizá si?
- «Disculpe, ¿usted conoce a la señora?»
- «Sí, claro. ¡Es mi hermana!»
- «Ok, pero primero déjeme conversar con ella un mom..»
Fue muy tarde, la "hermana" de la señora había sacado un crucifijo de su bolso de aproximadamente 40 cm y empezó a exclamar en voz desmesuradamente alta:
- «¡Hermana María! No se preocupe por lo que le ha pasado hoy, ya no tendrá pierna pero tiene el amor de Dios todavía, ¡que es lo más importante!»
Acto seguido, la señora María levantó la mirada y al ver que no tenía pierna, se desmayó nuevamente.
La razón de la historia contada durante esa capacitación, fue para advertirnos que en caso de ocurrir algún accidente, debemos tratar a la persona herida con la mayor sutileza y calma posible, siguiendo los protocolos dados. Lo que le ocurrió a la señora María fue lo menos que pudo haber pasado, pues tranquilamente pudo haber tenido un paro cardíaco y a raíz de esto, la muerte.
Cuento esta historia aquí pues me parece una de las diversas e interesantes que tengo. El momento en el que escuché aquella historia me marcó posiblemente para siempre, nunca había pensado en lo grave que podía ser una impresión tan grande como esa.
¿Con respecto a la señora María?, pues se recuperó felizmente del accidente y terminó por usar una pierna ortopédica. No hubo reacciones adversas ni consecuencias del accidente.
Consideren esta historia como algo que NO deben hacer en situaciones de accidentes o para dar noticias fuertes.
Consideren esta historia como algo que NO deben hacer en situaciones de accidentes o para dar noticias fuertes.
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| La «Arequipa», cuando no había corredor. |

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